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lunes, 28 de marzo de 2011

¡QUÉ PELICULÓN MÁS MALO! por Íñigo

Golpe en la pequeña China (Big Troble in Little China, 1986), de John Carpenter

Del peliculón más malo de hoy podríamos decir que tiene muchas cosas curiosas. Este film fue masacrado brutalmente y sin compasión por la crítica de su tiempo, y como no, por todas las revistas especializadas de cine, críticos y público, con lo que fue un fracaso estrepitoso de taquilla mundial. Esta producción de 25 millones de dólares a mediados de los 80, sólo recaudó la paupérrima cantidad de 11 millones en los cines: UN COMPLETO DESASTRE.

¿Realmente merecía semejante suerte? Pues la respuesta depende de la persona y del nivel de frikismo que tengas, pero décadas después es increíble la legión de fans y admiradores que ha generado, y que la consideran una obra maestra, una auténtica cult movie. Un crítico español, en 1986, hizo una review del film calificándolo con perlas como: “copia barata de Indiana Jones que discurría por escenarios de cartón piedra, en una especie de versión cinematográfica de alguna atracción descacharrada del parque Disneyworld”.

El film es una mezcla de fantasía china muy exótica, con artes marciales, efectos especiales, aventuras y comedia. El film es realmente muy entretenido, interesante y divertido. Una peli que engancha, te mola mucho y te la tragas dando brincos en el sofá como un niño. Los efectos especiales de Richard Edlund son extraordinarios y aparentes para la época, y la fotografía es espléndida. El guión original de Golpe en la Pequeña China era el mismo que el del film que conocemos pero ubicado en el siglo XIX en clave de western, en donde Jack Burton era un cowboy y vivía aventuras en la comunidad china de Chinatown (¡¡¡Flipas!!!). Todo esto se debía a que el western era un género del que Jonh Carpenter estaba enamorado, pero afortunadamente el guión fue reescrito y el mal fue el menor. Aún así, el guión sufrió numerosos recortes para ajustarlo al presupuesto, eliminando algunas escenas de acción y efectos especiales.

Hoy en día, Golpe en la pequeña China es recordada como una de las primeras películas de Kurt Russell (con su sempiterna cara de tipo duro que parece que le cuesta ir al baño), actor que protagonizaría un buen puñado de bodrios en la década de los 80 y principio de los 90, como Tango & Cash, o Un Mar de Líos. La peli es un auténtico homenaje al cine pulp de artes marciales de Hong Kong, a Fu Manchu (imborrable ese “chinako” tirando rayos por los dedos y por los ojos ¡Brutal!), a los comics, al cine chino de los 70, etc. La película adolecía de la mala fama que tenía por aquel entonces el bueno de Carpenter, que era encasillado injustamente como director de cine de terror no recomendado para toda la familia, cosa que le llevó a no tener el favor del público.

La ironía del cine queda patente con Golpe en la Pequeña China, ya que en la actualidad hay un furor por hacer remakes de pelis chinas y orientales, y en los 80 nadie supo ver la originalidad y el efectismo de esta peli que tenía más chistes, acción, bromas graciosas y efectos especiales que muchas de las pelis de su época. Sin duda, una de las joyas a descubrir de Jonh Carpenter, las carcajadas y las risas están aseguradas.

domingo, 27 de febrero de 2011

¡QUE PELICULÓN MÁS MALO! por Íñigo

En ¡Qué Peliculón Más Malo! hablaré de películas de serie B casi llegando a Z, muchas de ellas elevadas a la categoría de cult movies, haciendo un análisis en clave de humor pero siempre con respeto de la obra, y contando curiosidades y "frikadas" de la misma. Sin más, voy con la primera película elegida para inaugurar la sección que espero os haga esbozar una sonrisa al leerlo.

Masters del universo (Masters of the universe, 1987), de Gary Goddard

Los productores todo terreno de la mítica productora de serie B Cannon Group, Yoram Globus y Menahen Golan, se embarcaron en la adaptación a los cines de una línea de juguetes de Mattel, Masters of the Universe, creada en 1981 y que acompañaba cada muñeco con un mini-comic. Dichos juguetes, que gozaban de una importante popularidad, dio lugar a unos comics publicados por la editorial DC entre 1982 y 1983. La repercusión de los Masters hizo que viera la luz una entretenida y mítica serie de animación norteamericana emitida entre 1983 y 1985 y que contó con cerca de 130 episodios y que la gente recordará por la animación brusca y tradicional. Al final, en 1987, se hizo realidad la película para cines con actores reales y acción en vivo. El argumento general de los Masters del Universo mezclaba fantasía tipo espada y brujería en la línea de Conan con ciencia ficción, en una clásica historia del bien contra el mal.
El príncipe Adam es el héroe del reino de Eternia, que gracias a la espada mágica de Grayskull se transforma en el todopoderoso He-man, que siempre está en perpetua lucha contra el malvado Skeletor y sus tenebrosos secuaces: Trao-jaw, Mer-man o la pérfida Evil-lyn, por decir algunos. La película contó con el guionista David Odell que había realizado los libretos de la obra maestra de cine de marionetas de Jim Henson, Cristal Oscuro (1982) y el bodrio brutal de la prima de Superman, Supergirl (1984). En su diseño de producción contó con el excelente dibujante francés Jean Giraud, más conocido como Moebius. El presupuesto del film fue de 17 millones de dólares de la época, que era un presupuesto moderado para esta clase de producciones y su acogida en los cines USA fue más bien tibia, recaudando solo lo que había costado.
El primer actor elegido para interpretar a He-man fue (¡atención!), Sylvester Stallone, ¿os lo imagináis de rubito con el pelito a lo príncipe de Beckelar, me parto). Finalmente, el elegido fue el fornido actor sueco Dolph Lundgren (famoso por su papel del ruso malo de Rocky IV o por ser el malo de Soldado Universal) quien interpretó de manera decente el papel. Al menos físicamente era clavado al príncipe Adam. Y el actor que interpretó a Skeletor, debajo de ese maquillaje tan, como decirlo, lamentable, es Frank Langella, actor con un mínimo de prestigio nominado al Oscar al Mejor Actor el año pasado por El desafío: Frost contra Nixon.

El problema del film, que irritó bastante a los fans de los Masters del Universo, es que era muy diferente a los comics, a los juguetes y a la serie de animación, tanto la espada como el castillo de Grayskull no eran iguales, así como es aspecto de muchos de los personajes en los que se inventaron sus trajes y formas de actuar, tomándose muchas licencias. Encima la trama era simple, sosa, absurda y cutre, con un guión con más agujeros que un campo de golf, que hacía que la película fuera para niños, cosa que cabreó a los fans incondicionales de los muñecos que esperaban un argumento sólido o como mínimo con sentido. Es decir, esta película se basaba muy por encima en el universo de Eternia, de ahí su poco éxito. El film tiene una fuerte influencia del cine comercial de Steven Spielberg de los 80, que empezaba por aquel entonces. No obstante, y a pesar de todo, este film es visualmente atractivo, lleno de acción (con alguna escena que alcanza cotas hilarantes de cutrez, y que arrancará más de una carcajada a quien se acerque al film, como la escena de la huída volando sobre tapas de alcantarillas ¡Impagable!), y al menos es entretenida y se deja ver. Una secuela fue escrita pero al final la Cannon no puedo hacerla realidad en 1989 porque no pudo pagar los elevados derechos a Mattel, la compañía de juguetes propietaria de los Masters del universo.